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miércoles, 17 de agosto de 2011

Distancia exterior y cercanía interior

Baal HaSulam, en El Estudio de las Diez Sefirot, parte 1, en la “Tabla de respuestas para el significado de las palabras”, pregunta 48: ¿Quién está “cerca” (Karov)? La más cercana Tzura (forma) [los deseos] es con el otro, según lo cercanos que estén.
La lejanía y la cercanía se evalúan sólo de acuerdo con la equivalencia de forma, con la correspondencia de propiedades. Pero la correspondencia de propiedades no significa que yo sea idéntico a Él. Después de todo, no puedo cambiar nada dentro de mí. Pero dependiendo de la manera en la que utilizo mis propiedades y deseos y de cuán similares se vuelven a la forma en la cual el otro utiliza las suyas, así calculamos nuestra cercanía.
Uno puede ser muy grande, mientras que el otro muy pequeño. Pero si aquel que es pequeño tiene deseos de adquirir la misma forma que el grande, es visto como alguien que está más cerca de este último, que proviene de él y se posiciona entre sus manos o dentro de él. Todos estos son diferentes grados de conexión entre objetos espirituales (Partzufim).
Uno puede encontrarse dentro del otro si él se cancela completamente a sí mismo y se compromete a permitir que el superior trabaje en él todo el tiempo, mientras que el anterior sólo necesita encontrar la fuerza para renunciar a sí mismo. Este estado es el más familiar para nosotros y es considerado como el “embrión”. Es la etapa de ascenso inicial hacia los más altos niveles espirituales.
Una vez que nace, puede parecer que ahora que está afuera: no existe un vínculo tan fuerte, como el que existía adentro. Pero al estar en el exterior, complementa la conexión que tenía dentro con su egoísmo, que ahora está corregido. Y así, aunque ya no es un embrión, sino un niño “pequeño” (Katan) sentado en brazos del adulto, hace parte de él aún más. Su aparente existencia separada del grande es sólo la forma externa. Pero esta diferencia nos muestra el ego corregido que puede existir inclusive fuera del superior y todavía permanecer conectado con él.
La tercera forma es cuando ya no está en un estado de “nutrición” (Yenika) en los brazos del superior, en un pequeño estado (Katnut), sino transitando hacia la edad adulta (Gadlut) y se queda cerca del adulto. Y luego, ya tiene su propio “cuerpo” y un mundo. Entre ellos, ahora hay una distancia que no los une a los dos por ningún “cordón umbilical” o sustento.
Sin embargo, toda esta separación está sólo en nuestros ojos, mientras que en un estado espiritual esto significa que ha alcanzado una conexión aún mayor, una nueva forma de adhesión. Incluso existiendo completamente separado del superior, se funde con él completamente. Después de todo, incluso todos estos deseos que parecen existir fuera de cada cual, son incapaces de separarlos.
Estas son las etapas por las que atravesamos: embrión, nutrición y madurez. Pero todo esto comienza con una auto renunciación total, cuando uno se esfuerza por superar todos los obstáculos que lo separan del ser superior.

martes, 12 de julio de 2011

No es un juego, sino señales en el camino

Pregunta: ¿Por qué veo al Creador como dividido en tantas fuerzas diferentes? ¿Es para que pueda relacionarlo con mis diferentes deseos y cualidades y percibirlo?
Respuesta: Es correcto. Cuando mi ego, el deseo de recibir placer, se imagina por encima del Creador, comienza a imaginar ídolos en lugar de Él. Básicamente, imagina algunas otras fuerzas, no al Creador exactamente.
Veo la huella de mi deseo no corregido como “otros dioses”. Cuando no estoy en el estado de otorgamiento con respecto a cierto deseo, cuando fallo en actuar de una forma corregida, entonces la forma en la cual mi deseo traza al Creador para mí es llamada “ídolos”.
Esta es la diferencia entre las diez Sefirot impuras (Klipá) y las diez Sefirot de santidad (otorgamiento). Cuando yo, viendo a través de ellas desde mi Maljut corrompida, imagino que Keter está corrompida, esto es llamado “otros dioses”, ídolos. Y la forma en que veo Keter cuando lo observo desde la Maljut corregida es llamado el Creador.
El Creador corresponde al grado espiritual en el cual soy capaz de conectarme con Él y revelarlo. Pero es esa misma fuerza superior, aun cuando sea en relación a mi grado. Es por eso que los “ídolos” son formas corrompidas en las cuales imagino la fuerza superior única, de acuerdo a la manera en que mi ego la traza dentro de mis defectos.
Por esta razón, si una persona se relaciona con las formas de esos “ídolos” correctamente, se convertirán en señalamientos en el camino para él. Entenderá que nada es creado en vano, y será capaz de avanzar específicamente debido a esas formas. Como está escrito, el Faraón nos acerca al Creador.
¡Me acerco a la verdad específicamente al moverme de un falso ídolo a otro! Sin importar lo poco placentero y opuesto que sea al verdadero estado, podemos trabajar específicamente con esta oposición. Esto es porque aun no tenemos una conexión con el otorgamiento, con “la santidad”.

jueves, 7 de julio de 2011

La lejanía del Creador es la razón de todo el sufrimiento

 La razón para la distancia que nos separa del Creador y de nuestra capacidad para transgredir Su voluntad no es otra que la “falta de comprensión de Su Providencia sobre sus creaciones”. ¡No entendemos al Creador! Esta es la fuente de todos los tormentos que sufrimos y de los errores en los que caemos. Claramente, al quitar esta razón, instantáneamente nos desharemos de cualquier pena y dolor y obtendremos la adhesión con Él.
- Baal HaSulam, “Introducción al Estudio de las Diez Sefirot”: ítem 42
La base de todos los males es el amor propio llamado “egoísmo”. Este está en oposición de forma con el Creador, quien no tiene ningún deseo de recibir para Sí mismo, sino sólo de otorgar.
- Baal HaSulam, “La esencia de la religión y su propósito”

jueves, 30 de junio de 2011

¿Es el tiempo mecánico o está vivo?

Baal HaSulam, El Estudio de las Diez Sefirot, parte 1, “Tabla de preguntas y respuestas para el significado de las palabras”: Pregunta 16: ¿Qué es el Tiempo? Es una cierta suma de Behinot (fases) que se derivan una de otra y están mezcladas unas con otras por orden de causa y consecuencia, tales como días, meses y años.
No existe el tiempo. Solo existe una sensación de cambios que nos provocan experimentar el flujo del tiempo. En la espiritualidad es evidente, mientras que en la corporalidad esta camuflado. Es por esto que muchos fenómenos, efectos y transformaciones se entremezclan en el mundo corporal y parecen no estar conectados directamente con la espiritualidad, es decir no dependen de  nuestros esfuerzos y avances.
Por lo tanto, en el mundo corporal, el tiempo no está vivo y fluye “mecánicamente”, separado de nuestras transformaciones internas. No obstante, en el mundo espiritual el tiempo es una sensación interna de cambios por los que una persona pasa.
Por eso, el tiempo corporal y espiritual tienen significados completamente diferentes. El tiempo espiritual puede fluir rápido o despacio, contraído o expandido, dependiendo del número de cambios que ocurren en la persona. En el mundo material, el tiempo depende del punto en el que estamos. Si nos movemos a otra dimensión, aquí experimentaremos un tiempo diferente.

¿Qué es “elevarse por encima” en lo espiritual?

Baal HaSulam, El Estudio de las Diez Sefirot, parte 1, “Tabla de preguntas y respuestas para el significado de las palabras”: Pregunta 26: ¿Qué es “por encima”? Hishtavut ha Tzura (equivalencia de forma) del inferior con el superior es un “elevarse por encima”.
No hay ascensos ni descensos, ni movimientos hacia la derecha o la izquierda. Todo esto es evaluado sólo en relación a las cualidades, y estamos hablando de su transformación, llegando a la similitud de propiedades del inferior y del superior.
Sin embargo, ¿qué sucede cuando el inferior se “eleva” hacia el superior y se vuelve igual? ¿Desaparece completamente y se convierte en el superior, o el inferior existe próximo al superior?
Cada uno se queda con sus deseos, aspiraciones, y cualidades naturales las cuales no cambian. La materia del deseo de recibir permanece igual. Está dicho: “De la manera en la que difieren sus rostros, también difieren sus almas”. Nada cambia en una persona aparte de la intención con la que él usa todos sus deseos y cualidades.
Si somos iguales en nuestras intenciones, en su nivel y fortaleza, entonces esto significa que estamos en el mismo nivel. Si uno es inferior y el otro es superior, significa que las intenciones de una persona son más débiles que las intenciones del otro.
El inferior está elevándose hacia el superior, “llegando a ser como Él,” pero no Él mismo. Por supuesto, la diferencia entre ellos permanece.
Cuando asciendo hacia el Creador por los 125 peldaños de la escalera de la equivalencia de forma, lo siento a Él en cada peldaño, incluso en el más pequeño, y me anexo a Él de alguna forma. Con cada paso siguiente, me conecto con Él y llego a conocerlo más y más. Sin embargo, el Creador y la criatura permanecen, así como la conexión entre ellos, Dvekut (adhesión), uno no desaparece dentro del otro.
Entonces, un “elevarse por encima” es la igualdad en términos de cualidades del inferior con el superior. Se igualan sólo en términos de su forma de otorgamiento, mientras que cada uno permanece con sus cualidades naturales.

Definir de los términos es clave para el estudio de la Cabalá

Al final de “La Introducción al Estudio de las Diez Sefirot”: ítem 156, Baal HaSulam escribe que adoptar las definiciones correctas es de importancia primordial y fundamental en el estudio de la Cabalá. Estos deben estar a nuestra disposición, situados en nuestra mente como si estuvieran en los estantes de libros para que yo pueda escoger el término correcto sin siquiera pensar en cómo tengo que entender, sentir e imaginar el significado oculto detrás de cada palabra en el texto.
De lo contrario, estaré confundido y generando en mí una impresión equivocada y una  percepción que no corresponde con la verdad. Esta es una clave muy importante para estudiar la sabiduría de la Cabalá. Si no descifras correctamente lo que está escrito, estarás completamente confundido.
No estamos estudiando con el fin de conocer cuántos ángeles hay en el cielo y cuáles son sus nombres, y no estamos memorizando los objetos espirituales (Partzufim) existen en algún lugar. Necesitamos aprehender que todo lo que se ha escrito sobre esto, está dentro de nosotros, dentro de nuestra alma, la cual aún no hemos revelado.
Dejemos que este sistema espiritual se oculte por ahora de nosotros, pero sabiendo que está dentro de nosotros y no en algún lugar por fuera. No estamos hablando acerca de los ángeles en el cielo, sino de las fuerzas interiores del hombre. Todo está dentro del hombre, y no hay nada más aparte de él. Sólo nos parece que existen otras personas a su alrededor, pero en realidad, todos son partes de sí mismo. Es por eso que la frase de “ama a tu prójimo como a ti mismo” parece estar hablando de otra persona hasta que llegues a comprender que esto eres tu realmente, tú mismo, y que todo te pertenece a ti.
Los términos cabalísticos deben saberse de memoria, es decir que necesitas estar conectado a sus verdaderos significados espirituales y no imaginarlos en tu percepción actual. Cuando me encuentro con palabras como “sol”, “luna”, “arriba”, “abajo”, “entrar” y “salir” de la Luz, los términos más técnicos, incluso los que apenas están relacionados con este mundo, aun así tengo que comprobar si yo tengo las definiciones correctas. Esto eliminará el 99% de toda la confusión y errores.
Además, no necesitaré un montón de largas explicaciones si adopto las definiciones correctas. Es por eso que es tan importante estudiar los apéndices de cada capítulo del Estudio de las Diez Sefirot: “Tabla de preguntas y respuestas para el significado de las palabras” Esto es incluso más importante que estudiar el texto principal del libro.
A pesar de que aun no podemos recordar todas estas definiciones, entenderlas y sentirlas, al menos tenemos que ver cómo difieren estas definiciones espirituales de las que están dentro de nosotros, porque, en general, ya tenemos un cuadro material determinado de cada una de las palabras y conceptos.