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jueves, 13 de septiembre de 2012

¿Qué es esta integración mutua que debemos alcanzar entre nosotros?

La integración de los deseos entre sí ocurrió debido a la ruptura de las vasijas. Los deseos extraños también pueden integrarse sin la ruptura por medio de las pantallas comunes.
Pero aquí no puede haber integración en los deseos. Si yo quiero algo dulce y tú algo salado, entonces esas son dos demandas diferentes que no pueden ir juntas. Pueden de alguna manera vestirse una en la otra, pero ninguna de ellas puede anular a la otra. Cada deseo tiene su propio lugar donde es revelado y recibe un llenado.
La Luz hizo nacer cada deseo y lo mantiene en la misma forma en que fue creado. Por lo tanto aparece una gran pregunta: ¿Entonces qué es integración, penetración en un deseo extraño y cómo es eso posible?
La integración sólo puede ser en las formas externas que nos proporcionamos para nosotros mismos, así desde el interior permanecemos iguales. Simplemente no podemos integrarnos el uno en el otro a través de los deseos porque cada uno tiene sus propios deseos, fue dicho: “Así como sus rostros no son iguales, así sus pensamientos y deseos nos son iguales”. No podemos conectarnos en los deseos porque cada deseo es definido de manera precisa y por separado de los otros. 
Cada deseo fue creado por su Luz especial. Pero cuando esos deseos traen una forma de otorgamiento hacia una fuente, entonces ellos pueden comenzar a unirse gracias a esta forma de otorgamiento y pueden integrarse en los demás, precisamente porque existe una Fuente común, una para todos. Si todos los deseos lo anhelan, entonces gracias a su anhelo común, comienzan a integrarse el uno en el otro.
De otra manera, la integración mutua es imposible. Sólo la única Fuente común nos obliga a conectarnos e integrarnos entre nosotros. De otra manera permaneceríamos separados. Y sólo así podemos lograr una conexión real y no como un grupo de criminales que se conectan por un beneficio egoísta, en el que permanece cada uno con su deseo y con la ayuda de la conexión espera obtener un llenado para sí mismo.
Pero si queremos integrarnos con los deseos de otros, entonces es posible sólo con la Luz que Reforma que dirige sólo hacia una fuente, la cual nos conecta entre nosotros. Como fue dicho, “Aquel que hace la paz en Sus Cielos, que haga la paz entre nosotros”.
Los deseos en sí nunca pueden conectarse; cada deseo permanece por sí solo. Si no fuera así y todos los deseos una vez más se conectaran en un gran deseo, entonces no llegaríamos a Gmar Tikkun (el final de la corrección), un alcance que es 620 veces más grande en intensidad que el que existía previamente. Este alcance es 620 veces más grande en intensidad porque cada deseo permanece por sí solo; cada uno en su Klipá (cáscara), en su envoltura. Y cuando a pesar de todo, se unen en una fruta, debajo de una Klipá (cáscara) como semillas de granada, entonces hay un alcance de perfección 620 veces mayor, adhesión con la Luz  y clarificación de la Luz.

martes, 12 de julio de 2011

La nueva definición de la santidad y la impureza

 No necesitamos nada más que ansiedad, que es la actitud apropiada hacia el Creador. El trabajo de uno empieza cuando uno llega a ser capaz de distinguir entre “santidad” (otorgamiento) e “impureza” (Klipa, egoísmo).
Estar en santidad significa preocuparse constantemente de que el Creador nos apoye y que nos permita mantener la actitud correcta hacia su revelación, hacia la expresión de su amor hacia nosotros. Esta preocupación constante debe dominar a la persona, porque si él tuviera que frenar y salir de esta preocupación por un segundo determinado, durante un cierto estado en este camino, inmediatamente caería en el egoísmo, Klipa.
Él comenzaría a utilizar la bondad y la actitud amorosa por el bien de su propio beneficio que tiene el Creador hacia él. Cuando él desea disfrutar del amor del Creador para su propio bien aun por un segundo, esto ya es Klipa.
Sin embargo, cuando él se pregunta con temor si será capaz de convertir toda la revelación del amor del Dador en una actitud recíproca hacia Él con el fin de devolver el mismo tipo de amor y otorgamiento a Él, esto es “santidad”. De esta manera la persona se eleva a un nivel de “santidad e impureza”, determinado por su capacidad de aceptar el amor del Creador. Cuando sólo hace esto por temor a volver la misma actitud, esto se conoce como otorgamiento, “santidad”. Pero cuando él quiere disfrutar del amor del Creador, él considera esto como un “deseo impuro”, Klipa.
Esto se conoce como la “pantalla”, la cual él siempre debe preservar por encima de sí mismo y preocuparse de aceptar la revelación de la Luz, del Creador, sólo en la “Luz Reflejada”. Esta Luz Reflejada determina el grado de “temor”.