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miércoles, 17 de agosto de 2011

La razón y aquello que está por encima de ella

La Luz eleva nuestra fe por encima de la razón. Pero para entrar allí, una dimensión superior, anteriormente desconocida debería abrirse dentro de ti, y por eso es llamada la “salvación del Creador”. Y a medida que se va abriendo dentro, comienzas primero a adquirir la “razón”, el “conocimiento” y la comprensión de lo que significa “por encima de la razón”.
Estos dos conceptos se revelan simultáneamente. Antes de eso, nosotros estamos en el nivel de conciencia animal, como se nos dice: “Todo el mundo es como un animal mortal”. Pero un “humano” comienza a partir de este momento. Un ser humano es aquel que se eleva por encima de la razón. Nosotros obtenemos la razón de la naturaleza, y “por encima de la razón” está lo que es superior.
El Creador está por encima de la razón. Aquel quien tiene esta oportunidad es llamado un “humano”, Adam significa “semejante al Creador”, y mientras más amplio sea el espacio está entre la razón y la fe por encima de la razón, más elevado será el nivel del hombre.
Una persona no sabe de antemano lo que es fe por encima de la razón. Él no tiene control sobre su revelación: Esta es dada desde Arriba, como una ayuda del Creador. Aunque, por supuesto, este es un resultado de un total y completo esfuerzo de la persona, y exige realizarlo por completo. Pero cuándo y cómo sucederá, la persona no lo sabe.
Él solo siente que avanza: entiende más, siente más, comienza a ser más inteligente, puede controlar de alguna manera lo que está sucediendo, y analizarlo más profundamente. Sin embargo, él no tiene una sensación espiritual, un nuevo deseo, con el cual podría sentir y entender al Creador. Y en consecuencia él avanza hasta que llega al comienzo, al grado cero y desde allí, de a poco empuja hacia adelante, hacia esa dimensión superior.

lunes, 1 de agosto de 2011

La gran sencillez de la perfección del circulo


Todo el grupo y toda la humanidad en general construyen “formas directas” (Yashar) en primer lugar. Yo restrinjo mi deseo por disfrutar, construyo una pantalla y con parte de este deseo yo continúo para trabajar más adelante con fé por encima de la razón, en otorgamiento, conectado con otros.
Sin embargo con ciertos deseos yo soy incapaz de trabajar en otorgamiento hacia los demás y solamente los uso para mi propio beneficio.  Por lo tanto, yo sencillamente restrinjo estos deseos. Yo quiero recogerme en una “línea” para apuntar en una dirección, hacia el otorgamiento.
De modo que yo construyo las “líneas de conexión” entre yo y los demás – el sistema de comunicación correcto.  Si después de todo mi trabajo yo consigo transformar  mi deseo de disfrutar en otorgamiento, lo transfiero completamente fuera de mi mismo, y lo uso para dar a los demás, esto indica que yo he construído la imagen del otorgante fuera de mi mismo.  Y yo me convierto en un “círculo”.
Yo no estoy atrapado en la línea nunca más. Al contrario, en todos mis deseos, en todas las direcciones y posibilidades, yo apunto a beneficiar a los demás sin hacer diferencias, eligiendo dar más o menos a cualquiera de ellos.
De hecho, hay muchas diferencias y pruebas, pero yo no pongo a prueba mis habilidades, porque yo soy un “círculo”, no restringido nunca más.. Pero en relación a mí, ellos no son un círculo todavía, sin embargo yo  puedo otorgarles  más y más en diversas formas.  Y así es hasta el final de la corrección colectiva, cuando todo se unifique en  adhesión considerado como “Zivug Rav Paalim UMekabtziel” y se convierta en círculos (Igulim).
En otras palabras, un “círculo” es un estado de ser, como un bebé que no está desarrollado todavía y permanece en los brazos de su madre.  Y por lo tanto, él no tiene otra responsabilidad más que la de anularse.   Esto es como Maljut del mundo del Infinito usó para anularse ante la fuerza superior, la Luz superior que lo llenó, y por lo tanto este tuvo una forma “circular”.   Esta incluso permaneció en adhesión pero solamente por la gracia del superior.
Pero al final, en el Estado 3, cuando volvemos al Infinito una vez más, construimos este “círculo” por nuestra propia cuenta.  Por lo tanto, se hace una restricción en el estado inicial, creamos un lugar de trabajo para nosotros mismos, y en el construimos el  estado perfecto, – nosotros mismos, en lugar del Creador. Esto se describe como “Mis hijos me han derrotado”.